1. Laboratorio de química. Décimo grado.

    Laboratorio de química. Décimo grado.

  2. Clase de ciencias sociales. Sexto grado.

    Clase de ciencias sociales. Sexto grado.

  3. Plaza de Bolívar. Salida Centro de Bogotá.

    Plaza de Bolívar. Salida Centro de Bogotá.

  4. Julián Bejarano en la vereda Los Soches, Usme. Salida Contrastes Urbanos. 2006.

    Julián Bejarano en la vereda Los Soches, Usme. Salida Contrastes Urbanos. 2006.

¿Qué significa el "12 de octubre de 1492"? ¿Debe ser una fecha para celebrar? ¿Para conmemorar? ¿Para criticar? ¿En realidad se trato de un "descubrimiento"? ¿Exactamente qué se "descubrió"? ¿Cómo se puede hablar de "descubrimiento de un Nuevo Mundo" cuando, mal contados, este "Nuevo Mundo" tenía más de 20 millones de personas desde muchos siglos atrás? ¿Se trató de una "invasión"? ¿De un "encuentro"? ¿Y "encuentro" para qué? Eso suena a encontrase para tomar un café y según los relatos de Fray Bartolomé de Las Casas la verdadera situación estuvo muy lejana de esta imagen, aunque, hay que decirlo, la "verdad" de de Las Casas también está alejada de la realidad.

Para animar la reflexión sobre esta fecha y específicamente sobre la suerte de esas 20 millones de personas habitantes del "Nuevo Mundo", que estaban reducidas a sólo miles 50 años después del "encuentro" y que Colón, en su ignorancia, bautizaría como "indios", y que en la actualidad padecen tratos incluso más injustos que los que les propinarían los españoles, resaltamos dos ensayos de la clase de filosofía que se preguntan sobre las comunidades indígenas en esta suerte de nuevo "encuentro", ya no con los españoles y el cristianismo, sino con la violencia, lo colonización y la indolencia del estado colombiano.  

Ensayo de Juan Daniel Neira.

Ensayo de David Perdomo.

Juan C. Velandia

Octavo C


EDITORIAL                                                                                                 26/09/2008


En esta sección hablaremos de la posible reelección del presidente Uribe. También discutiremos hasta qué punto sería bueno este tercer mandato.

 

¿Uribe será nuestro presidente hasta el 2014? Esa es la pregunta que me hago. Según RCN el 80% de la gente quiere un tercer mandato del presidente Uribe. Pero ¿por qué? ¿Él no había dicho que eso no era bueno para la democracia? ¿Qué lo hizo cambiar de opinión? Seguramente lo “emberraco”  que Yidis y Teodolindo dijeran que habían vendido sus votos y quiere demostrarle al país que él no necesita comprar votos. Pero ¿qué queremos en nuestro país? Un país donde el presupuesto se gaste en la guerra y no haya inversión social. ¡Claro! Eso es lo que “todos” o por lo menos el 80% de Colombia quiere porque pueden viajar por carretera. La política de seguridad democrática ¡Uribe es un duro! Él se inventó la política de seguridad democrática y ¿cuál es la diferencia  con la llamada Seguridad Nacional que buscaba luchar contra los grupos comunistas en la década de los 80s? Tal vez suena más bonito. Pero la gran diferencia es que no solamente se concentra en combatir los grupos comunistas sino también las autodefensas. Pero si Uribe ampara a los paramilitares con la ley de Justicia y paz ¿Cómo los combate si les esta dando beneficios por el hecho de “entregarse” solo para hacer grupos ilegales con un nombre diferente al de AUC? ¿Qué ha pasado con estos “ex” paramilitares?

 

Estas preguntas serán respondidas en esta sección, o tal vez no, pero después de leerla esperamos que recapacite y piense si va a ser parte del 80%.

Lo invitamos a leer el cuento de José Daniel Gutiérrez: Perdido.

Perdido


 El tiempo había pasado, las oficinas del Wall Street estaban desoladas - al menos así es como las recuerdo -. Años atrás, después de la muerte de Bartleby, había llegado desde el  sur una gran horda y se había llevado la vida de la mitad de los que vivían en esa ciudad, incluyendo la de mi familia, la del Jefe, la de  Turkey, la de todos. Se había convertido esta en una guerra casa por casa, calle por calle, una guerra donde pagaban justos por pecadores. Todo esto parecía el juego de un dios, un dios maligno, un dios perverso que había tomado esa y sólo esa ciudad para hundirla en las tinieblas. Cuando yo, Ginger Nut, tenía apenas doce años, el papa llego a convertirse en la máxima autoridad del mundo y por alguna razón decidió apropiarse de esta tierra. Ciudad por ciudad fueron cayendo a manos de hombres fuertemente armados que, convencidos de luchar una guerra santa, exterminaron a la mitad de la población. Decidí unirme a la resistencia para hacerle frente a estos jinetes negros, como eran llamados, vestidos de negro, con mascaras, encapuchados y con una cruz dorada en su frente. Unos años después todo empeoró, miles de naciones se unieron en nuestra contra, así como muchos anti-cristianos se nos unieron. La ciudad dejó de ser ciudad, se convirtió en un campo de batalla, adornado por los escombros y la sangre que por allí corría. El ruido de las bombas  se había vuelto algo natural para mí, pero, como todo en la vida, esto cambió. La guerra pasó a ser una persecución, el papa nos declaró discípulos de Satán y nos persiguió, todos los días corría sangre por las calles de la antigua Nueva York. Aún había resistencia, pero no era como antes, esos días se habían dejado atrás. En el frio del invierno, todo era silencio, todos observábamos a través de la mirilla de un rifle mientras esperábamos que algún hombre saliera de algún edificio para acribillarlo, si es que había allí alguno vivo. De pronto, el edificio explotó y se derramó en el suelo, de repente solo podía oír lo que pasaba. Oí millones de voces, gritando en latín, eso era lo único que sabía, oí disparos, sentí líquidos espesos derramarse sobre mi rostro. Cuando al fin desperté, encontré a mis amigos, a mis compatriotas cubiertos por una especie de capa de hielo rojo, corrí, tan rápido como pude en zigzag. Sentí  las balas tratando de alcanzarme, no pudieron. Corrí hasta que llegué a donde mi comandante, estaba triste, con un rifle en su garganta casi apretando el gatillo. Antes de que se quitara la vida corrí hacia él y traté de hablarle, recuerdo sus palabras:“¡No! No se acerque, no trate de detenerme, pues ya no se puede hacer nada, todo está perdido, le he fallado, a usted y a todos los que aún viven aquí.”El cuerpo del comandante se desplomó y su color se mezcló con la nieve. Sentí una serie de golpes en mi espalda, eran ellos. Después me llevaron a un campo, a donde llevan a los capturados, desde donde escribo los últimos días de la nueva inquisición.